Esta es una crónica, que relata la experiencia de una joven piurana y su regreso al Perú desde Suiza obligada por circunstancias inusuales.

Esta es una crónica, que relata la experiencia de una joven piurana y su regreso al Perú desde Suiza obligada por circunstancias inusuales.

Esta es una crónica, que relata la experiencia de una joven piurana y su regreso al Perú desde Suiza obligada por circunstancias inusuales.

Durante los primeros días de agosto, del 2019, Hanne Zapata alistaba con ilusión sus maletas. A los 17 años, emprendería un viaje a la más maravillosa aventura de su vida. Le esperaba una experiencia intelectual y espiritual significativa, gracias al intercambio que realizaría en tierras europeas. Sin embargo, no se le pasó en ningún momento por la cabeza que, meses después, sus planes tomarían un giro radical debido a la pandemia del coronavirus.

A través del Programa Intercultural American Field Service Perú, AFS, Hanne, en calidad de alumna sobresaliente, del colegio San José de Tarbes de Piura, logró postular y ser la acreedora de una beca para hacer un año colegial en Suiza. Una semana antes de su viaje, Hanne no lograba conciliar el sueño, impaciente y con sentimientos encontrados quería partir pronto hacia su nuevo destino y al mismo tiempo sentía mucha nostalgia de dejar a su madre durante todo un año.

En el aeropuerto Jorge Chávez justo antes de partir a Suiza. Foto: Hanne Zapata

De su adaptación a una nueva cultura

Llegó el 16 de agosto, ligera de equipaje, con la mente inquieta y los ojos hinchados por todas las lágrimas derramadas, Hanne se despidió de sus familiares en el Aeropuerto de Lima. Había llegado el día de su partida a Suiza. Siendo las 4:30 pm, despegó su vuelo, con un trayecto de 13 horas hasta Ámsterdam. Después, 3 horas de escala en el Aeropuerto-Schiphol y por último tomó un vuelo con destino a Zürich, ciudad en donde la esperaba su familia anfitriona.

Adaptarse a un estilo de vida diferente lejos de casa, no es fácil al principio. En Suiza, los cantones se ubican en las fronteras de Francia, Italia, Liechtenstein, Austria y Alemania. Por ello, se habla la lengua de cada país con el que colindan. Hanne se hospedó en Basilea, cantón fronterizo con Alemania, al tener un nivel bajo en lengua germana, no lograba comunicarse fácilmente. No obstante, esa barrera idiomática logró superarla con creces a los dos meses.

Lo que sí le costó trabajo fue poder encajar con su familia anfitriona, “no conversaba con ellos, estaba encerrada en el cuarto casi todo el tiempo», expresa Hanne. En cierto modo, «el cambio de cultura afectó mi comportamiento, pero ellos tampoco hacían mucho para ayudarme a expresar”, comenta. Pasaron varias semanas y, antes de encontrar a los anfitriones definitivos, “tuve que pasar por una familia de acogida durante un mes, me trataron muy bien, sin embargo, no podía quedarme con ellos por más tiempo”, agrega.

La nueva familia de Hanne

Su asesora del programa de intercambio, Pilar Rivas, la acompañó durante todo este proceso de adaptación y la ayudó a conseguir una nueva familia de acogida: Priska y Markus Hari, sus papás de intercambio, realmente han marcado la vida de Hanne. Ella los describe como “las personas que me ayudaron a encontrarme, aceptarme, amarme y sentirme amada, han sido y aún son un gran apoyo”.

Los primeros días de diciembre fueron apoteósicos para Hanne. Su alemán había mejorado mucho, y ya lograba entender las conversaciones en ese idioma. Las clases, la ampliación de su círculo de amistades y los vínculos con la familia se empezaban a fortalecer. Al poco tiempo, empezaron a publicarse en medios europeos noticias sobre la aparición de un nuevo virus en Wuhan – China y cómo estaba afectando la vida de los asiáticos. “Cuando lo veíamos en las noticias aún nos parecía una situación lejana, además al comentarlo con mis papás suizos ellos se mostraban muy seguros del sistema sanitario del país”, señala.

Hanne Zapata y la familia Hari, con quienes convivió en Suiza. Postal navideña. Foto: Hanne Zapata

El coronavirus llega a Europa

Llegado el 2020, durante la primera semana de febrero, comenzaron a circular en las noticias que el coronavirus había llegado a Italia. El temor se iba apoderando de los italianos, pero no se tomaron medidas drásticas de protección. En Suiza tampoco. Al ser un virus nuevo, había poca información sobre el mismo. Algunos especialistas afirmaban que era mortal mientras otros tantos subestimaban el poder del virus SARS-2, causante del coronavirus, en la salud pública. Es por ello que, la mayoría de los europeos continuaron con su vida habitual.

Hanne seguía yendo a la escuela, se reunía con sus amigos y salía a pasear. Además, habían decidido recorrer Suiza durante su estadía en el país, ya que tenían muchas facilidades gracias a la diversidad cultural y la cercanía de los cantones. Los primeros que visitarían serían aquellos colindantes con Italia. Por otro lado, Priska y Markus ultimaban detalles de su próximo viaje en las vacaciones de invierno.

Para entonces, los cambios en el comportamiento de los ciudadanos empezaban a notarse. El recorrido que hicieron fue muy distinto al que se imaginaron. “Los vagones en los que nos transportábamos estaban vacíos, solo estábamos mis amigos, unas cuatro personas y yo. No había ni la emoción ni el ruido que nos habían comentado que encontraríamos en esa época”, relata Hanne. Pese a no haber un distanciamiento obligatorio, muchas personas habían comenzado a refugiarse en sus casas y evitaban cualquier contacto con el exterior.

A finales de febrero, comenzaron a detectar a los primeros contagiados de coronavirus en Suiza. En Ticino, un cantón de habla italiana se registraba el primer caso. Al mismo tiempo, Hanne concluía su recorrido por los cantones colindantes a Italia y regresaba a Basilea, ciudad donde se hospedaba durante su estadía en el famoso país chocolatero.

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Fuente: BBC Mundo

El coronavirus llega a Perú

A principios de marzo, se detectó el primer caso de coronavirus en el Perú. En este país la alarma se encendió rápidamente pues, los ciudadanos tenían un poco más de conocimiento sobre el virus debido al tiempo que tardó en llegar al país andino. “Al enterarme de que ya había un caso en Perú, yo me asusté, sabía que la situación sería mucho más difícil de enfrentar debido a la precariedad del sistema sanitario que tenemos”, comenta Hanne.

En territorio suizo, Hanne había hablado con sus padres biológicos de la situación. Además, el rumor que surgió entre los estudiantes de intercambio sobre la posibilidad de regresar a sus países de origen la puso muy nerviosa —con mis amigos hablábamos sobre la incertidumbre de nuestra estadía en Suiza y la inestabilidad de nuestra situación —. Sin embargo, tanto Hanne como sus papás no querían que ella volviera, “ellos sabían que yo corría menos riesgo quedándome en Suiza, y en todo caso, si me enfermaba el sistema sanitario de este país era mucho mejor que en el Perú y eso les reconfortaba” agrega.

Aquel rumor se volvió realidad y Hanne recibió el primer correo de parte de la AFS, el programa de intercambio que la envió a Suiza, en el cual le comunicaban sobre las conversaciones con el consulado peruano para gestionar el retorno de aquellos estudiantes que se encontraban en el extranjero. Mientras tanto, en Perú, se especulaba el cierre de las fronteras como medida preventiva por parte del gobierno.

Hanne tenía el consuelo que, de quedarse en Basilea, sus padres no iban a oponerse. “Hablábamos todos los días, ellos me mantenían informada de la situación en el país y al ver mi preocupación ellos me aseguraban que estarían más tranquilos si yo me quedaba acá”, explica. Sin embargo, el 13 de marzo, el programa AFS conseguía la autorización para el viaje de regreso de los estudiantes peruanos a su país. Llegado el momento, y sin mayores detalles, Hanne se enteró que no podía volver. A los 3 días, el presidente Martín Vizcarra anunciaba en las noticias el cierre de las fronteras.

Pasaron los días y Hanne seguía hablando con sus padres sobre la posibilidad de volver. “La manera en cómo me hablaban me tranquilizaba, seguro tenían miedo, pero intentaban no mostrármelo y decían que podían cuidarse solos, que no me alarmara” relata. En los últimos días de marzo, el programa volvió a comunicarse con ella, vía Whatsapp, pero no tomó en serio la notificación porque no era el canal oficial de comunicación. Le insistieron, esta vez a su correo, anunciándole que habían programado su retorno al Perú para el 30 de marzo.

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Fuente: Ministerio de salud

“Cuando pienses en volver”

Llegó el día, era un viaje directo, sin escalas. Tenían que llevar el equipaje justo para poder transportarlo. No podía estar cerca a nadie. Todos debían tener mínimo un metro de distancia entre ellos. No había emoción por el retorno. Nadie la recibiría con los brazos abiertos en el aeropuerto. Hanne estaba experimentando lo que era volver a su país en medio de una pandemia.

Pedro Suárez Vértiz decía esta frase en una de sus canciones más conocidas: “Cuando pienses en volver, aquí están tus amigos, tu lugar y tu mujer y te abrazarán, dirán que el tiempo no pasó y te amarán con todo el corazón”. Pero Hanne regresó y no estuvieron sus amigos, no sintió que este era su lugar y nadie la abrazó. Para ella el tiempo sí pasó porque el país que había dejado no era el mismo al que volvía.

Lo primero que sintió al pisar el suelo peruano fue una mezcla de confusión, temor y tristeza. No quiso dejar Suiza, pero sabía que debía hacerlo. Quería ver a sus padres, pero sabía que eso no estaba permitido. Empezó su cuarentena ubicada en el hotel Miramar, en Miraflores – Lima. Pasados los 14 días, “tuve la suerte de que mi tía, Lubinda Velásquez, quien reside sola en Lima, pueda hospedarme, así me siento con menos miedo”, menciona. Ahora, con la oportunidad de volver a casa, piensa que este año será, sin duda alguna, el más memorable de su vida.