Por: Hilton Castro, Maricielo Escudero y Nicole Yamaguchi

Ilustración: Adriana Correa

Imagina que eres un adolescente, acabas de terminar la secundaria y te toca separarte de tus amigas y amigos, con los cuales pasaste cinco años de tu vida, de tu familia, hogar y costumbres. Tienes que dejar atrás todo lo que conoces para buscar un futuro mejor. Empezarás la universidad en una región diferente, a 836 kilómetros de tu hogar, y a donde solo puedes llegar por vía aérea, haciendo escala en Lima.

Iquitos ahora solo parece un recuerdo mientras caminas por las calles del norte del Perú, en Piura, donde te observan con sonrisas burlonas, donde tu acento, tu forma de caminar y lo que alguna vez te pareció normal es motivo de exclusión. Te obligas a aislarte de tus compañeros de clases, todo con el fin de no sentirte rechazada. Tu única motivación para quedarte en Piura es poder graduarte como abogada.

Te das cuenta de que eres víctima de comentarios y actitudes racistas.

Según una encuesta realizada por Enfoque Directo, un 63.3% de universitarios en la región Piura considera el racismo un problema frecuente. De la misma forma, un 48.3% afirma que la sociedad piurana no es tolerante con las personas que provienen de las regiones de la sierra y selva del Perú.

“Considero que (los piuranos) no son tolerantes con personas que no son de la costa. Hay una falta de información, piensan que el Perú es solamente costa o Piura. Cuando, de repente, escuchan a una persona que no es de aquí se les hace muy extraño”.

«Sofía» 21 años, natural de Iquitos.
Ilustración: Adriana Correa

Origen del racismo

El racismo es un problema histórico que se remonta a la colonia, continuó en el virreinato, la república y actualmente se piensa en ello como un fenómeno que desapareció cuando la sociedad aprendió a ser mucho más civilizada.

Ya lo afirmaba el escritor Alberto Flores Galindo, cuando escribió en 1997 que “el racismo en Perú es un problema heredado por el orden colonial que dividió la población en españoles e indios y que, tras la independencia del Perú, las élites blancas de la sociedad optaron por mantener a la mayoría indígena del país al margen de la nueva nación”. 

Además, la literatura peruana está marcada por los problemas sociales de la época en la que se desarrollaba, dichos temas incluían al racismo en cada una de sus historias. Así lo evidencia Enrique López Albújar en el relato piurano Matalaché, Julio Ramón Ribeyro en Alienación y César Vallejo en la melancólica historia de Paco Yunque.

Este fenómeno continuó hasta la actualidad, sin embargo, el racismo solo ha ido mimetizándose, escabulléndose entre comentarios pasivo agresivos, entre bromas y frases coloquiales muy usadas. Es normal y hasta común escuchar “cholo de mierda”, “serrano”, “regrésate a tu cerro”, “color humilde”.

"Matalaché", celebre obra de Enrique López Albújar, retrata el racismo en Piura en la trágica historia de amor entre un esclavo mulato y la hija de un hacendado.
«Matalaché», celebre obra de Enrique López Albújar, retrata el racismo en Piura en la trágica historia de amor entre un esclavo mulato y la hija de un hacendado. / Imagen: Lectulandia

Racismo en cifras

El racismo es un problema difícil de medir, no obstante, desde el Estado peruano se ha intentado cuantificar este fenómeno. En el 2018, la empresa de investigación de mercados Ipsos y el Ministerio de Cultura publicaron la I Encuesta Nacional “Percepciones sobre diversidad cultural y discriminación étnico-racial”. La investigación reveló que un 53% de la población piensa que la sociedad peruana es muy racista. Sin embargo, solo el 8% se considera a sí mismo como racista. 

La población quechua o aimara, las comunidades afroperuanas y nativas de la Amazonía son percibidas como las más discriminadas con un 59%, las dos primeras, y un 57%, las últimas. También, solo el 12% se percibió así misma como discriminada. 

El estudio también preguntó a los encuestados cuáles son las principales razones para que una persona sea víctima de discriminación. Un 28% contestó que el color de piel, 20% el nivel de ingresos, 17% rasgos físicos, 16% lugar de procedencia y 15% la forma de hablar. 

Con respecto al porcentaje de peruanos que ha vivido experiencias racistas, el 31% de la población respondió que fue víctima de discriminación racial durante los últimos 12 meses. Este porcentaje es mayor en la población quechua y aimara con un 37%. 

Llama la atención que los principales lugares donde los encuestados reportaron actos de discriminación fueron entidades públicas como los hospitales o postas (22%), comisarías (19%) y en municipalidades (14%). Otro 12% contestó que fue víctima de racismo en su propio centro de labores. 

Infografía sobre el racismo en el Perú realizada con datos recogidos de Ipsos, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Justicia.
Infografía realizada con datos recogidos de Ipsos, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Justicia. / Elaboración: Maricielo Escudero

En el 2019, Ipsos y el Ministerio de Justicia publicaron la II Encuesta Nacional de Derechos Humanos. Este investigación detalló que solo el 12% de personas que sufren de actos de discriminación racial han realizado una denuncia o reclamo formal. El 31% de este total, acudió a la autoridad del lugar donde ocurrió el hecho. Otro 18% acudió a la Policía y un 9% a la Fiscalía o a la Defensoría del Pueblo. 

Entre las personas que no fueron a denunciar, un 25% respondió que no lo hizo porque lo consideró una pérdida de tiempo. Un 18% aseguró que no le dio mayor importancia al tema, un 13% respondió que no sabía dónde o cómo hacerlo y un 12% dijo que no tenía recursos. Finalmente, el 11% de los encuestados no reportó los hechos porque sintió temor o vergüenza. 

La justicia peruana y la discriminación racial

El 29 de mayo del 2000, el Estado peruano promulgó una ley que penalizaba todo acto de discriminación. Hablamos de la Ley N° 27270 o Ley contra actos de discriminación. Esta autógrafa introducía a la discriminación dentro del Código penal peruano, en el artículo 323. En un primer momento, solo contemplaba 4 delitos de discriminación: racial, étnica, religioso y sexual. La pena por incurrir en este tipo de actitudes era la prestación de servicios a la comunidad. 

La norma, además, contemplaba un supuesto agravio del delito en caso de que el acto de discriminación sea realizado por funcionarios públicos. Bajo este escenario, además de la prestación de servicios, el victimario podría ser inhabilitado por tres años de sus funciones.  

Publicación oficial en diario El Peruano de la Ley N° 27270 o Ley contra actos de discriminación.
Publicación oficial en diario El Peruano de la Ley N° 27270 o Ley contra actos de discriminación. / Fuente: El Peruano

Seis años después, se realiza la primera modificación a esta ley a través de la la Ley N° 28867 o Ley que modifica el Artículo 323 del Código Penal. En suma, el cambio agregó conductas adicionales a discriminar como incitar y promover la discriminación. A su vez, especifica los motivos de discriminación y el resultado de afectar derechos fundamentales. 

Además, incorpora como sanción la pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de tres años. Finalmente, establece un supuesto agravado adicional, cuando la discriminación se materialice mediante actos de violencia física o mental.

Un segundo cambio a la norma tuvo lugar en el 2014 a través de la Ley N° 30171 o Ley que modifica la Ley 30096 de Delitos Informáticos. Esta modificación únicamente establece un supuesto agravado adicional, cuando la discriminación, la incitación o promoción de actos discriminatorios se materialice mediante actos de violencia física o mental, o a través de internet u otro medio análogo.

La última modificación que sufrió la Ley contra actos de discriminación ocurrió en el 2017, por medio del Poder Ejecutivo. En efecto, mediante el Decreto Legislativo N° 1323, se define la conducta de discriminación en base a tres elementos: conductas, motivos del actos y objetivo o resultado. 

Además, se observa, se incorporan motivos de discriminación adicionales a los previamente contemplados en el tipo penal, como orientación sexual, identidad de género, condición migratoria, entre otros.

Desde la promulgación de esta ley hasta el 2022, el Ministerio Público recibió 4.737 casos de discriminación. De este total, solo 25 han obtenido una sentencia firme de las 8 han sido condenas absolutorias. Es decir, solo el 1% de las denuncias por discriminación obtuvieron una sentencia firme

En Piura, desde el 2012 hasta el 2 de noviembre del 2023, se han registrado 86 denuncias por discriminación. Solo uno de estos casos llegó a la etapa de juicio oral y está a la espera de una sentencia. El resto de los casos fueron archivados.

Racismo en Piura: la percepción de los jóvenes universitarios

La investigación académica Percepciones sobre el racismo en estudiantes de dos universidades privadas de Piura, realizada por Enfoque Directo, arrojó resultados alarmantes: el 78.3% de los estudiantes conoce algún caso de discriminación racial en Piura.

El 38.3% de los jóvenes participantes en la encuesta señala que estos casos ocurrieron en la universidad o centro de estudio, mientras que el 36.2% aseguró que conoció un caso de discriminación racial en un restaurante o la vía pública. De la misma forma, la encuesta revela que Facebook es la principal red social donde se observan casos de racismo, con el 31.9%.

Se les preguntó a los encuestados qué tan frecuente considera que es el racismo en Piura: un 43.3% de estudiantes lo considera frecuente. De la misma forma, el 48.3% considera que la sociedad piurana es intolerante ante las personas que vienen de la sierra y de la selva.

En el marco de la investigación, se realizaron entrevistas a profundidad para conocer más de cerca el fenómeno del racismo y discriminación en Piura. «Sofía», una estudiante de Derecho, afirma:

«Se burlaban de mi forma de hablar. […] Piensan que las mujeres de la selva somos fáciles»

«Sofía», 21 años, natural de Iquitos.
Infografía realizada con datos recogidos de la investigación realizada por Enfoque Directo sobre el racismo en Piura.
Infografía realizada con datos recogidos de la investigación sobre racismo en Piura realizada por Enfoque Directo. / Elaboración: Maricielo Escudero

Racismo «en todas partes al mismo tiempo»

La problemática del racismo se evidencia también en la percepción que tienen las personas. Los resultados de nuestra investigación evidenciaron que un 55% de los encuestados asocia el éxito con una persona blanca. Asimismo, otro 61% vincula el éxito con personas que visten ropa de marca y el 83.3%, con personas de dinero. 

Por lo contrario, un 68% de estudiantes asocia a una persona con el tono de piel oscuro con alguien que cometería un delito, como robar. Además, un 63% relaciona a las personas que no visten con ropa de marca con delincuentes, lo mismo hizo otro 71%, al asociarlos con personas que no tienen dinero. 

Este indicador se ve reflejado en la historia de «Javi», un joven de 22 años estudiante de Comunicación. Tiene cabello ensortijado, piel curtida por el sol, alto, siempre tiene un chiste para contar a los demás. No obstante, cada vez que sale a la calle y camina por una acera, las personas que están adelante suelen cruzar la pista por temor a que les robe. La primera vez que le pasó se sintió sorprendido, pero hoy, en su último año de estudio, lo ve como algo normal. 

En una entrevista para Enfoque Directo, «Javi» comenta:

Yo soy moreno y, usualmente, las personas de tez oscura son ligadas a estos actos delictivos. Recuerdo caminar por la calle apurado tratando de no llegar tarde al lugar que tenía que ir y enfrente mío iba una pareja caminando. Entonces, la pareja nota la presencia de alguien atrás, voltean y se asustan. Se detiene el hombre, coge a la chica y luego de esto yo paso por su costado. Creyeron que les iba a robar.

«Javi», 22 años, natural de Tacna.

Las primera veces que le pasó esto, comenta que se sintió enojado, con cólera. No podía creer que en el Perú aún se siga teniendo este tipo de prejuicios racistas sobre las personas. Con el paso del tiempo aprendió a normalizar esta situación e incluso le encontró una explicación. 

“Yo creo que la razón por la cual reaccionan así es por un tema de temor y de defensa propia. Piura es una ciudad con mucha delincuencia, incluso más que Tacna. A veces, también, es mejor olvidar y reírme de la situación”, comenta. 

Ilustración: Adriana Correa

Otra historia sobre racismo en la región es la que nos cuenta «Gabriel», quien es trujillano y se encuentra en Piura estudiando Contabilidad. Si bien él no ha sido víctima de ningún acto de discriminación, sí le ha tocado ser testigo de hechos de este tipo. 

Por ejemplo, él mencionó haber presenciado como dos taxistas en las inmediaciones del mercado se peleaban. Uno de ellos, que era de tez blanca, profería insultos racistas tales como “cholo de …”, “serrano” o “mongol», a otro taxista que era de piel trigueña. Nadie defendió al taxista que era víctima de los insultos, pero todos prestaron atención a lo sucedido. 

«Gabriel» nos cuenta:

Yo he notado muchos casos de racismo en Piura, en la zona del mercado. En un caso, una persona de tez blanca lanzó apelativos que no corresponde, le decía, por ejemplo, cholo, serrano a veces también lo trataba de mongol. Yo, simplemente, me quedé observando y los demás también.

«Gabriel», 19 años, natural de Trujillo.

Este tipo de insultos, aunque cada vez se escuchan menos, igual se siguen diciendo en las calles, casas o en cualquier lugar de Piura. Así lo demuestra la encuesta que realizó Enfoque Directo: un 23% de personas utiliza de manera despectiva la palabra “negro(a)”, otro 13% de los encuestados aun continúa utilizando la palabra “marrón” y un 10%, “cholo”. 

El uso de forma despectiva de términos como "negro", "marrón" o "cholo" es aún una práctica existente en la ciudad de Piura.
El uso de forma despectiva de términos como «negro», «marrón» o «cholo» es aún una práctica existente en la ciudad de Piura. / Ilustración: Adriana Correa

Redes y medios

«Sofía» nos comentó que la televisión y redes sociales muestran a las personas de la selva con estereotipos: las caracterizan como personas salvajes, que andan con poca ropa, que caminan descalzas y maleducadas. 

“La representación que hacen de nosotros me parece una manera de discriminación. Lo hacen ver como si nuestras vivencias realmente fueran como de unos animales. Me parece bastante exagerado y siembran un estereotipo de cómo son las personas de la selva”, señaló. 

En efecto, un 61.7% de los encuestados respondió estar en desacuerdo con la frase «en la televisión peruana no se muestran contenidos de discriminación racial». Otro 83.3% indicó estar en desacuerdo con la frase “en las redes sociales no se muestran contenidos de discriminación racial». 

Asimismo, frente a un video de TikTok con temática del programa cómico “La Paisana Jacinta”, un 36.7% colocó que les divierte. Al respecto, Marco Avilés, escritor peruano experto en temas de racismo, comentó, en una entrevista exclusiva para Enfoque Directo, que a pesar del paso del tiempo, este programa continúa estando vigente en el imaginario de los peruanos. 

Las personas que  encuentran este personaje divertido no ven el problema. Nosotros, en el Perú, nos educamos en un sistema donde de las escuelas (primaria y secundaria) son muy permisivas con la discriminación y el racismo.  En lugar de combatirlo, los colegios funcionan como un laboratorio donde nos enseñaban a burlarnos de las personas.

Marco Avilés, periodista y escritor peruano.
Los programas de televisión, como miniseries o programas cómicos, muestran contenidos racistas y estereotipados en su programación.
Los programas de televisión, como miniseries o programas cómicos, muestran contenidos racistas y estereotipados en su programación. / Imagen creada con inteligencia artificial.
Escucha un extracto de la entrevista con Marco Avilés aquí

La normalización del racismo

Autores como el sociólogo Gonzalo Portocarrero y Wilfredo Ardito han descrito este fenómeno en sus trabajos académicos. El sociólogo afirma que el racismo no se ejerce, exclusivamente, desde los blancos hacia los mestizos, cholos o indígenas, sino que todas las personas se clasifican, estereotipan y discriminan unos a otros sin importar el tono de la piel. 

Por su parte, Ardito propone diez patrones de la discriminación en el Perú, de los cuales estos cinco están relacionados con la investigación hecha en Piura: negación y naturalización, jerarquización de las diferencias, discriminación acumulada, invisibilidad de las demandas y la situación del débil. 

La normalización del racismo también se percibe a través de las cifras. Como se mencionó anteriormente, solo el 8% de la población peruana se percibe a sí mismo como racista. Sin embargo, el 53% de peruanos considera que existe racismo en el país. Esa contradicción da cuenta de la normalización del racismo, según el Decano del Colegio de Sociólogos de Piura, Martín Cornejo

“En nuestra región y el país hay una normalización del racismo. Las personas al momento de relacionarse con los demás no reconocen actitudes racistas o discriminatorias. Cuando las cosas se naturalizan es muy difícil combatirlas y hacerles frente para lograr una sociedad en igualdad”, dijo Cornejo en una entrevista exclusiva para Enfoque Directo

Surge la pregunta, entonces, de ¿por qué hemos normalizado el racismo? Para Avilés esto se debe a que no hay espacios de pedagogía en donde se enseñe qué es racismo, cómo se manifiesta y qué son las micro agresiones. El escritor considera que es importante tener herramientas para hablar de este tipo de temas y no dejarlos pasar. 

Racismo en el Perú - Marco Avilés.

Tal normalización se expresa y se plasma en el trato que reciben algunas personas al momento de ser atendidos en oficinas del Estado. “Carla”, estudiante de Derecho natural de Morropón, comentó que le tocó ser testigo de un acto de racismo en la Municipalidad de Piura. 

La estudiante contó que funcionarios ediles se negaron a atender a una persona porque «hablaba diferente y no vestía como los demás». “Carla” informó los hechos a los miembros de seguridad, no obstante, nadie atendió su reclamo.

Este tipo de situaciones son comunes, especialmente, en entidades públicas. Es bastante notoria la forma en cómo el personal trata de forma distinta a las personas según por la apariencia o la forma en que hablan. Hay muchos estereotipos.

«Carla», 19 años, natural de Morropón.
Ilustración: Adriana Correa

Un cambio de mentalidad

El racismo es un problema tan viejo como el Perú mismo y su complejidad hace difícil abordarlo y combatirlo. No obstante, para Avilés, Cornejo y el Defensor del Pueblo de Piura, César Orrego, un aspecto clave, primario y fundamental es la educación

En ese sentido, Avilés explica que, si bien existe una ley que condena y establece sanciones para los actos de discriminación, es importante prevenir el racismo. Por ello es necesario que en los colegios se aborde el racismo para que los niños puedan entender desde temprana edad este problema. 

Además, para mejorar el sistema educativo, el escritor mencionó que debe haber una discusión política sobre el racismo. Para modificar las currículas de los colegios debe haber un consenso político tanto en el Congreso como en el Poder Ejecutivo. De esta forma, se creará una discusión nacional que ponga el racismo en la palestra de los medios y la opinión pública. 

“La representación es fundamental. Se debe luchar para que haya una mayor representación en los medios, cultura,  arte o gastronomía. La sanción es importante también. Las personas que tienen que hacer que esa ley se cumpla deben estar capacitadas”, aseguró Avilés. 

En esa misma línea, el Decano del Colegio de Sociólogos de Piura propone no solo que se hable de racismo en las escuelas, sino que los colegios públicos sean espacios donde acudan los niños de todos los estratos sociales y se cree un espacio en común y de socialización. 

Una educación de calidad y respetuosa es clave para la prevención del racismo.
Una educación de calidad y respetuosa es clave para la prevención del racismo. / Foto: Comex Perú

No obstante, la realidad es muy diferente. Él pone de ejemplo que a los colegios públicos van las personas con menos recursos, mientras que a los colegios privados asisten los que pueden pagarla. Desde el comienzo de la vida escolar se marca una diferenciación. Pasa lo mismo con la salud, en donde acuden a los hospitales o postas las personas con menos recursos y en las clínicas se atienden los que disponen de los medios económicos. 

“Si hubiera una buena escuela pública ahí confluirían todos. La educación debe ser un paso para lograr la igualdad. En un buen colegio se comenzaría a construir relaciones de igualdad desde la infancia y partiendo de cosas cotidianas. Sin espacios en común, ¿dónde generas una sociedad igualitaria?”, recalcó Cornejo. 

Cornejo también menciona, como punto importante para superar el racismo, que se debe reconocer al otro como igual. Es decir, que un peruano que proviene de la costa se vea reconocido en otro que es de la sierra o de la selva, a pesar de las diferencias que pueda haber. Pero esas diferencias no deben generar desigualdades. 

Hubo un presidente (Alan García) que llamó a las comunidades de la selva como ‘ciudadanos de segunda’. Cuando se considera que una persona por su color o lugar de nacimiento es menos no se pueden generar relaciones de igualdad. Para cambiar esa mentalidad es importante la educación.

Martín Cornejo, Decano del Colegio de Sociólogos de Piura.

Por su parte, el Defensor del Pueblo de Piura, César Orrego, menciona que además de la educación, influye la familia, como núcleo de toda sociedad, para hacer frente al racismo y la discriminación. A su juicio, desde la familia se debe guiar a los menores a tratar en igualdad y respeto a sus semejantes. 

“El primer lugar de humanización de las personas es la familia. Es aquí donde se aprenden los valores necesarios y, después, se refuerzan en la escuela. Luego vienen las políticas públicas que refuercen el respeto, el trato justo, la igualdad y la garantía de los derechos fundamentales. Las políticas públicas no pueden cambiar la realidad de una sociedad cuando no se va a al lugar más importante: la familia”, señaló.  

El racismo continúa siendo un problema latente en la sociedad peruana y la región Piura no es ajena a la situación. Es importante recordar que la lucha contra la discriminación y el racismo requiere del esfuerzo de cada uno de nosotros. La erradicación completa del racismo demanda no solo cambios legislativos, sino una transformación en nuestras actitudes. En nuestras manos está la responsabilidad de construir un mundo donde cada persona pueda prosperar sin miedo a la injusticia.

Si eres víctima o testigo de un acto de discriminación étnico-racial, puedes denunciarlo en la comisaría más cercana o reportarlo en la plataforma Alerta Contra el Racismo del Ministerio de Cultura.

***En este reportaje, los nombres de las personas que dieron su testimonio han sido cambiados para proteger su identidad.

**Las ilustraciones en este reportaje fueron realizadas por Adriana Correa, en Instagram como @aj16_co.