Energía clandestina en Piura: una problemática difícil de combatir

En el Perú y el mundo, los servicios básicos como la electricidad y el agua son fundamentales para tener una calidad de vida digna. Sin embargo, en Piura, hay zonas en las que las familias no cuentan con ninguno de los dos por diferentes razones y frente a ello recurren al denominado “clandestinaje”.

El clandestinaje se entiende como aquella acción que realiza una persona de forma secreta evadiendo la ley. Aplicado al caso mencionado, decenas de familias recurren a ello para poder tener un servicio de manera indirecta, es decir, obtienen agua o energía eléctrica en sus hogares de fuentes que no son propias de las compañías a cargo.

Mes a mes, cada empresa, ya sea la Entidad Prestadora de Servicios de Saneamiento Grau S.A. (EPS Grau) o Electronoroeste S.A. (Enosa) combaten las conexiones clandestinas de los servicios tan esenciales en la vida de las personas, ya que significan un perjuicio para ellos y un peligro para la sociedad. En esta oportunidad, se expondrán las principales causas del clandestinaje en las redes eléctricas.

¿Por qué se recurre al clandestinaje?

Para el ingeniero Simón Ramírez Frías, la principal causa de tener un servicio de manera clandestina es que los hogares de las personas no han sido reconocidos por la Municipalidad distrital u otra institución. Esto quiere decir que, les hace falta el saneamiento físico legal y registros que demuestren la compra o posesión del terreno o vivienda en el que habitan.

En muchos casos, el supervisor de la unidad de control de pérdidas de Enosa afirma que las familias han construido sus viviendas en predios que son de propiedad privada o que no califican por estar en zonas inundables. En pocas palabras, no cuentan con el servicio por vivir en un lugar invadido y no tener papeles que acrediten que la propiedad es legalmente de ellos.

A pesar que la compañía distribuidora de energía les exhorta a que regularicen por la vía legal su situación para que puedan contar con el servicio, las personas hacen caso omiso y optan por instalar conexiones clandestinas para no pagar lo consumido mes a mes. Esto, perjudica a la empresa, a los vecinos y a sus propias familias.

Energía clandestina en Piura: una problemática difícil de combatir
Operativo para erradicar las conexiones clandestinas en el distrito de Veintiséis de Octubre. /Fotografía: Estuardo Cáceres

¿Qué medidas toma la empresa de energía?

Con el fin de hacer frente a la problemática, que significa pérdidas para la empresa y un peligro para la vida de las personas, el ingeniero Ramírez Frías sostiene que Enosa realiza cada semana de dos a más operativos en distintos puntos de Piura, Castilla y Veintiséis de Octubre. Ello, con el fin de retirar el cableado clandestino.

Los trabajadores que forman parte de las brigadas de las intervenciones van resguardados de personal policial, ya que en algunos casos es necesario, pues las familias se niegan al corte del cable de energía clandestina y se ponen un tanto agresivos.

Energía clandestina en Piura: una problemática difícil de combatir
Operativo para erradicar las conexiones clandestinas en el distrito de Castilla. / Fotografía: Estuardo Cáceres

Es necesario mencionar que, tras cada operativo, la empresa denuncia a los responsables de dichas conexiones, para evitar que sigan robando el servicio. Sin embargo, no es suficiente, el supervisor de la unidad de control de pérdidas de Enosa, asegura que una vez que se les corta, vuelven a instalarlo horas después y así se repite como un círculo vicioso. Esto, a pesar que la empresa les brinda las facilidades para disponer del servicio de manera legal.

Un peligro latente para la vida

Tener una conexión clandestina es un riesgo para todas las personas implicadas, desde quien la instala hasta la familia que la utiliza. Pero ¿por qué? pues en la mayoría de los casos no se siguen los protocolos establecidos, utilizando cables de segundo uso que quedan a la intemperie, pudiendo causar un cortocircuito e incluso la muerte de alguien.

En algunas zonas de Piura, el cableado eléctrico clandestino es una bomba de tiempo, ya que en los operativos se ha podido detectar que para evitar que sea imperceptible por los supervisores, se instala de forma subterránea sin medir los riesgos. Respecto a ello, el ingeniero Simón Ramírez dice que en caso de una lluvia o que un cable esté dañado, las personas que transiten por ahí perderán la vida tras sufrir una electrocución.

Queda claro que las familias a las que se les ha cortado la electricidad clandestina no podrán tener el servicio en sus viviendas hasta que regularicen su situación y cuenten con el saneamiento físico legal y un documento que acredite la posesión del predio.