Foto: Serfor

Por T. N. Ezerskii

En las últimas semanas, los medios peruanos e internacionales siguieron la historia de Run Run, un escurridizo zorro andino que causó agitación en el asentamiento humano Sol Naciente, en Comas. El pequeño animal fue vendido de manera clandestina como un perro siberiano, pero al crecer escapó de su vivienda y deambuló por el vecindario comiendo animales domésticos de los moradores. 

Las peripecias del animal, que por una semana se escabulló de los especialistas del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), acapararon la atención de las noticias nacionales. Sin embargo, el peculiar evento esconde una terrible realidad: el tráfico ilegal de fauna silvestre, una actividad criminal que también se produce en nuestra región.

Industria millonaria

La venta ilegal o no autorizada de fauna silvestre se considera una de las actividades más lucrativas del crimen organizado a nivel mundial. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), este crimen mueve aproximadamente de 8 a 10 mil millones de dólares al año. De acuerdo con Serfor, Perú es una zona clave para la abundancia de mafias de tráfico de especies debido a su alta biodiversidad. Las principales causas de este crimen son la demanda de mascotas exóticas y el consumo de carne de animales silvestres. Partes de su cuerpo también se usan para elaborar amuletos y souvenirs que después se comercializan a turistas. 

Hasta agosto del 2017, Piura se encontraba entre las 4 regiones con más casos de tenencia o tráfico ilegal de especies, junto con Puno, Lambayeque y Loreto. No es simple coincidencia que las regiones citadas se encuentren en la costa peruana o en una frontera con otro país. “Su posición estratégica, cercana al mar o a países vecinos, permite la exportación fácil de las especies extraídas ilegalmente de la naturaleza”, detalló el general de la Dirección de Protección del Medio Ambiente de la PNP, José Baella Malca, en una entrevista a Mongabay.

Zona de tránsito y comercio

Debido a su ubicación, Piura se considera una “ciudad de tránsito” dentro de la Estrategia Nacional para Reducir el Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre 2017 – 2027.  Al respecto, la especialista en derecho ambiental Úrsula Arens afirmó en una entrevista a Enfoque Directo: “Los especímenes pasan por Piura para poder salir del país. Pasan por los puertos, llegando incluso a Lima, o por los aeropuertos, o saliendo por Tumbes. Estas son las rutas que han logrado ser identificadas”. El documento de Serfor también reporta que Piura y Lambayeque son los departamentos de donde procede la mayor cantidad de fauna silvestre comercializada en Lima.

Sin embargo, Piura también juega otro importante rol para las cadenas de tráfico ilegal de fauna silvestre. En la región también se efectúa la venta final de especies endémicas, que incluso se comercializan en mercados a plena luz del día. «Por ejemplo, en el Mercado Modelo de Piura se han incautado especímenes de boa constrictor, una especie que está en peligro. En Piura también se logró identificar, también por tráfico ilegal, unas tortugas procedentes de Galápagos que estaban en muy malas condiciones». Las tortugas de Galápagos son una especie endémica que se encuentra en grave riesgo de extinción. Los 27 animales se envolvieron con cinta adhesiva y se colocaron una encima de otra en una caja de cartón. El estrés y el maltrato causaron la muerte de dos reptiles.

Infografía: T. N. Ezerskii

Transmisión de enfermedades

El tráfico de animales salvajes no solo daña al ecosistema, sino también puede generar enfermedades en los seres humanos. Según un reporte de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), «La pandemia de Covid-19 y los vastos daños que produjo al bienestar humano y económico han ilustrado claramente el impacto global potencial de las enfermedades zoonóticas, para las cuales el comercio de vida silvestre, tanto legal como ilegal, es un vector potencial».

En el Perú, Serfor advirtió que se han detectado hasta 17 virus y bacterias en especies silvestres traficadas que podrían ser transmitidos a humanos y otros animales. Entre las enfermedades que estos animales pueden propagar se encuentran la salmonelosis, malaria, rabia y herpes. Úrsula Arens expresó: «Al ser extraídos, retirados de su hábitat natural, los especímenes pueden adquirir una serie de virus, bacterias y hongos que pueden enfermarlos o incluso matarlos. También pueden ser transmisores de estos tipos de vectores a otros animales y humanos».

Compra sancionada

La Ley N° 29763, Ley Forestal y de Fauna Silvestre, define como infracción muy grave la caza, captura, posesión, compra y venta de especímenes, productos y subproductos de fauna silvestre sin contar con la documentación que ampare su procedencia legal. Este delito es sancionado con multas que oscilan entre 0,1 y 5000 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), de acuerdo con los criterios de gradualidad; así como la incautación del producto de fauna silvestre. En concreto, el delito de tráfico de animales puede ser penado con hasta 5 años de cárcel.

Para hacer frente al comercio de animales salvajes, Serfor y Wildlife Conservation Society (WCS) impulsa la campaña informativa “Si compras eres cómplice”, con el objetivo de alertar a la población peruana y extranjera sobre la gravedad de este delito, y así frenar esta amenaza para nuestra biodiversidad.

Además, Serfor exhortó a la ciudadanía a no comercializar ni adquirir animales silvestres. En un comunicado oficial, el organismo expresó: “Además de dañar nuestra fauna, muchos de ellos mueren en el camino y sufren maltrato. Además, ponen en riesgo a su familia, porque cuando los ejemplares crecen pueden volverse agresivos y desarrollar rasgos típicos de una especie silvestre”.