Estudiantes sin aulas: el impacto de la educación virtual en el Perú

Por Kely Cordero Hualpa y Maria Gracia Ponce Zuloeta 

A finales del 2020, según el Ministerio de Educación, 230,000 estudiantes dejaron de ir al colegio.

La pandemia de la Covid-19 obligó al mundo entero a confinarse con el fin de proteger sus vidas. Sin embargo, en este intento, como una consecuencia inevitable, se vio desprotegida la educación. Sofía*, estudiante de tercero de secundaria de un colegio nacional, narra su experiencia en las clases virtuales desde su salón de clases, su patio de recreo y su lugar de descanso: su habitación. «Sentía que éramos tantos en la clase, que era casi imposible que los profesores nos hagan seguimiento a todos. En mi clase, había compañeros que no tenían laptops y tenían que conectarse por celulares y pagar por datos»

Los días de cuarentena han ido desapareciendo y las actividades se reanudaron de manera progresiva dentro del marco de la reactivación económica. Sin embargo, no ha pasado lo mismo en el sector educativo, pese a que constituye el pilar fundamental para el desarrollo del país.

La educación en el Perú es un tema que se debería abordar de manera urgente. El panorama de pandemia se ha encargado de mostrar en su máximo esplendor la precariedad del sistema educativo peruano. Los porcentajes de deserción escolar se han incrementado considerablemente y el acceso a la educación virtual ha sido casi imposible para algunos.

Según el Ministerio de Educación, 230 mil estudiantes desertaron de los colegios en el 2020 y más 335 mil estudiantes se trasladaron de instituciones educativas privadas a públicas. Los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) realizada a finales del 2020, expone que los problemas económicos (75.2%) son el principal motivo de los estudiantes para abandonar sus estudios. Les sigue los problemas familiares (12.3%) y finalmente, la falta de interés (4%).

En zonas rurales algunos estudiantes reciben clases presenciales al aire libre. Fuente: Unicef

Brecha de desigualdad educativa: un mal de antaño.

Antes de que el Covid-19 llegará al aeropuerto Jorge Chávez y desatara una crisis en todos los sectores, ya existían problemas en la parcela de la educación. A pesar del gran crecimiento económico de los últimos años pre-pandemia y el progreso en los indicadores educativos, la brecha de desigualdad persistía.

Si bien, según la evaluación internacional PISA 2018, Perú fue el país de América Latina que mostró mayor crecimiento histórico en matemática, ciencia y lectura; otros estudios y realidades mostraban que la educación seguía siendo un gran problema a resolver.

Para Manuel Bello, miembro fundador del Foro Educativo del Perú y ex miembro del Consejo Nacional de Educación, “el principal problema de la educación (antes de pandemia) es la desigualdad y la segregación por niveles socioeconómicos”. Según la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE), las regiones con menos logros académicos son aquellas que tienen los quintiles más bajos de ingresos, como Loreto, Ucayali, Huánuco, Apurímac y San Martín.

De igual manera, el informe del Ministerio de Educación (2017) en nivel primaria, Loreto era la región con mayor atraso escolar (18%), seguida de Huánuco y Ucayali con 13%. Asimismo, en el nivel secundaria, el atraso escolar se encontraba en las regiones más pobres (zonas selváticas y alto andinas), como Loreto, Huancavelica y Huánuco. En esas zonas, uno de cada cuatro estudiantes de secundaria tenía un retraso de dos o más años con respecto al grado que le correspondía por su edad. Reflejando así, la estrecha relación entre éxito educativo y pobreza.

Infografía: Maria Gracia Ponce Zuloeta

Según el estudio Trayectorias desiguales. La educación de las mujeres indígenas en el Perú, solo 1 de cada 10 jóvenes pobres acceden a la universidad, por el contrario 5 de cada 10 ricos lo hacen. Lo cual tiene una repercusión en el ingreso al mercado laboral formal.

Este era el panorama antes de que llegará la Covid-19, las brechas de desigualdad afectaban en gran medida la educación nacional. Según Willian Bayona, Decano del Colegio de Profesores de Piura, cuando se declaró el Estado de Emergencia, en marzo del 2020, los 9.9 millones de estudiantes peruanos dejaron de asistir de manera presencial a sus clases y comenzaron a recibir una educación virtual, improvisada, deficiente y que agudizó las brechas desiguales ya existentes.

Niños de la zona altoandina recibiendo clases presenciales. Fuente: Comex Perú

Panorama actual

Brecha educativa agudizada por la pandemia 

Samantha*, sentada desde el escritorio que su papá ha acomodado en su cuarto para ella, observa la pantalla de su pequeña computadora y apunta las últimas indicaciones en el cuaderno que utiliza para sus clases. En este momento, acaba de terminar su horario escolar y está ansiosa por hablar con alguien. “Cuando empezó la pandemia estaba en cuarto grado (de primaria) y ahora estoy en quinto y voy a pasar a sexto”, nos comenta.

Cuando le preguntamos sobre las clases virtuales, Samantha* sostiene su cuaderno y mira fijamente a su computadora. “A veces no entiendo los problemas (en las clases), los profesores silencian todos los micrófonos y no nos dejan hablar… No entiendo casi nada y me distraigo”, reniega. Emilia*, quien tan solo tiene 9 años de edad, estudia junto a su hermano menor en un colegio particular en Lambayeque. Ella y su hermano, al igual que más de 9 millones de estudiantes en el Perú, han pasado casi dos años, llevando clases virtuales.

Al respecto, el profesor Bayona indica que en el Perú los maestros no estuvieron preparados para este paradigma digital.

“El dominio de las herramientas digitales ha significado una gran brecha que hasta ahora los maestros no la han superado[…] Muchos no estuvieron preparados para trabajar por Zoom, Meet, interactuar por WhatsApp o conocer las aplicaciones”, indicó Bayona.

Según su experiencia en las clases virtuales, Claudia Mezones, profesora en la Facultad de Educación de la Universidad de Piura nos comenta que: “En la pandemia (los profesores) hemos tenido que aprender o aprender y los estudiantes han tenido que adaptarse a ese ritmo. En educación ha sido un reto muy fuerte para todos los profesores”.

Los niños acceden a la educación a distancia a través de computadoras, celulares, televisión y radio.

Brecha económica

El problema no solo radica en la falta de dominio de las herramientas digitales por parte de algunos educadores. En el Perú, según estimaciones del Ministerio de Educación, 705 mil niñas, niños y adolescentes han interrumpido sus estudios entre el 2019 y el 2020 o están en riesgo de hacerlo. Según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) realizada a finales del 2020, la principal razón por la que esto ocurre, son los problemas económicos (75.2%).

Es decir, esto evidencia que el sector educativo ha sido gravemente afectado por la crisis económica ocasionada por la pandemia de la Covid-19. Este problema se refleja también, en los 337.870 estudiantes que, según el Ministerio de Educación, han pasado de la educación privada a la pública. Sofía* es una de estas estudiantes. Su madre, Nelly, tuvo serios problemas económicos al inicio de la pandemia y se vio obligada a pasar a Sofía* a una escuela pública en el 2020.

“El año pasado, debido a la pandemia y por motivos económicos tuve que trasladarme a estudiar a un colegio público. La educación virtual que brindaba mi nuevo colegio era distinta al anterior. Teníamos que ver aprendo en casa y nos comunicábamos con la profesora por Whatsapp. Sentía que éramos tantos en la clase, que era casi imposible que los profesores nos hagan seguimiento a todos. En mi clase, había compañeros que no tenían laptops y tenían que conectarse por celulares y pagar por dato”, nos comenta Sofía*.

«Aprendo en Casa»

El Estado Peruano tuvo la iniciativa de crear el programa “Aprendo en Casa” el 6 de abril del 2020, en respuesta al contexto de educación remota en el sector público. Una exposición emitida en tres medios digitales: TV Perú (cadena estatal), Radio Nacional (emisora estatal) y un sitio web. Según la Plataforma Digital Única del Estado Peruano, “El objetivo (del programa) a corto plazo es que los estudiantes de educación básica (inicial, primaria y secundaria), educación básica especial (Prite y Cebe) y educación básica alternativa avancen en el desarrollo de sus clases, durante el Estado de Emergencia, como dicta la Resolución Ministerial N° 160-2020-MINEDU”.

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos, los resultados del programa el año 2020 no fueron los esperados. Según la Contraloría General de la República, la tercera parte de los alumnos de secundaria de colegios públicos de 17 regiones, no lograron obtener una nota mínima satisfactoria.

Principales dificultad de estudiantes para acceder a las clases virtuales (Aprendo en Casa)

Infografía: Maria Gracia Ponce Zuloeta

Para el Decano del Colegio de Profesores, William Bayona, la estrategia “Aprendo en Casa” fue un programa “copiado” de otros países en Latinoamérica. “La figura que utilizó el Perú fue simplemente acomodarse a lo que venían haciendo otros países y definitivamente no ha tenido los resultados esperados. Debido a que el MINEDU lanzó una iniciativa que no corresponde al contexto y a la realidad de los adolescentes, niños y jóvenes peruanos. Se ha adaptado para zonas urbanas, más no rurales”.

Ante ello, el exministro de Educación, Jaime Saavedra, destacó algunos problemas de Aprendo en Casa,

“Tenemos que ser conscientes, no podemos pensar que mirando la televisión durante dos o tres horas al día vas a reemplazar el colegio. El grado de atención de los niños es distinto, la profundidad del aprendizaje es muchísimo menor, no hay interacción con el profesor y hay algunos conceptos que no se pueden aprender”.

El aprendizaje en riesgo

Los niveles educativos más afectados por estas modalidades son los niños de Educación Inicial y de Primaria. Marlene Zuloeta Seclén, directora de una Institución Educativa Inicial privada en la región Lambayeque, nos cuenta su experiencia en la educación remota.

“El proceso de adaptación virtual de los estudiantes ha sido difícil. El niño es una unidad biopsicosocial, si hablamos de la educación inicial los padres tienen que entender que nosotros ayudamos a que el niño se desarrolle en todas las áreas, no solo en la parte intelectual, sino también en la parte afectiva y en la parte motriz. Esto es lo que más les está costando a los niños de inicial ya que están detrás de una pantalla y no han podido desarrollar la parte emocional que ofrece la educación presencial”.

Por su parte, Leti Hualpa, directora y maestra de la Institución Educativa Inicial 507 Marvelica nos explica que en esta manera de trabajo virtual, no se puede ver si los niños están logrando ser autónomos. Se está trabajando para que se logre estos aspectos de autonomía, del manejo de sus emociones, de que los niños aprendan a tomar sus propias decisiones.

«Siento que las familias no están preparadas, porque muchas veces se escucha que les dicen las respuestas, que no les dejan expresarse. Entonces cuando terminamos la clase virtual, personalmente me siento apenada porque de alguna manera se les está trasmitiendo mensajes negativos. Siento realmente que el nivel que más ha perdido en este modo de trabajar de manera virtual es el nivel inicial” nos detalla Leti Hualpa.

En este sentido, la profesora Claudia Mezones indica que los niños tienen etapas donde se desarrollan procesos de madurez cognitiva, de sus habilidades mentales, de madurez social. Ahora con la educación virtual, los niños que no han podido desarrollar estas etapas.

Un niño de 5 años que ha llevado clases virtuales desde los 3 y 4 años, y que no ha recibido la estimulación para el aprendizaje en las matemáticas, en la comunicación, cuando llegue a primer grado tendrá problemas de aprendizaje. Necesitará profesores particulares porque no tiene la madurez cognitiva para aprender procesos más complejos”, indica.

Lo mismo pasa con niños de quinto y sexto de primaria que pasan a un nivel secundario sin estar preparados ni haber desarrollado correctamente sus etapas de aprendizaje.

Salvador*, un niño de nueve años, estudiante de un colegio privado al que le resulta difícil mantenerse concentrado durante tantas horas de clase, se siente agobiado cuando empiezan a dejarle tareas para el día siguiente “Yo quiero terminar la ficha en esos momentos (de clase), cuando la dejan para el día siguiente, no me gusta, no me gusta hacer las cosas para mañana. Tengo que buscar en Google y decirle a mi papá (que me ayude)”. Su hermana, Samantha, quien tiene diez años y cursa el quinto grado de primaria, enfrenta una situación similar.

“A veces las profesoras ni siquiera explican el tema y nos dejan fichas para la casa, y pues no me gusta porque para mí es difícil desarrollar las cosas de las fichas si no la explican en clases. Me toca investigar en Google, hago explicaciones, resúmenes, y ahí entiendo los temas un poquito”.

Salud mental: un problema silencioso

Por otro lado, el encierro no solo trae problemas de aprendizaje, sino también, problemas emocionales y psicológicos. Ana Lucia*, estudiante de quinto año de secundaria en una Institución Educativa Privada, nos contó su experiencia en clases virtuales. “En algún momento me estresé bastante porque no podía ver a mis amigas. No quería salir a ningún lado porque no quería exponer a mi familia, porque vivo con mis papas y mis abuelitos. Al comienzo me sentí un poco estresada y la verdad, me sentía muy encerrada porque el único lugar donde estaba era mi cuarto en mi casa”.

Según el estudio Salud mental y adolescencia en días de pandemia”, elaborado por el Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Salud Mental (DSAME), con el apoyo de UNICEF, de los chicos y chicas que no se acostumbraron a la enseñanza virtual y les fue mal académicamente, 7 de cada 10 estudiantes presentaron dificultades emocionales. Por otro lado, entre los estudiantes que les gustaron las clases por internet y no tuvieron problemas académicos 2 de cada 10 presentaron estas dificultades.

Según explica la especialista en Educación, Claudia Mezones, el aspecto emocional cuenta mucho en el rendimiento académico porque «si tenemos niños desmotivados, deprimidos y niños con cuadros de estrés o depresión, difícilmente van a poder aprender en los estudios”.

Infografía: Maria Gracia Ponce Zuloeta

Brecha digital en la educación

Los maestros tratan de reforzar los contenidos de sus clases enviando videos de YouTube a sus alumnos y, en algunos casos, se conectan por Zoom o Meet. Sin embargo, según estudios del INEI ,a nivel nacional, solo el 40,1% de hogares tienen acceso a Internet, por lo tanto, no todos cuentan con las mismas condiciones para aprender.

Fuente: Carlos Mamani/ AFP

Enma Hualpa Paucar, profesora de primero y segundo de secundaria del colegio público “José Olaya Balandra”, solía viajar de lunes a viernes 30 minutos para llegar a dar clases. Con la llegada de la pandemia, los problemas de sus estudiantes se agudizaron. “Yo trabajo en una realidad totalmente diferente donde los chicos no cuentan con los medios tecnológicos y solamente trabajamos por WhatsApp que es muy difícil, especialmente en mi área que es matemática. Es muy difícil, nada se iguala a lo presencial” declara la docente.

A veces son dos, tres hermanos que tienen que trabajar con un solo celular. Muchos se han ausentado porque no han contado con un celular adecuado, hay algunas familias que solo tienen de los antiguos” añade Enma.

Ante ello, Santiago Cueto, investigador principal de GRADE sostiene que: “En Perú hay niveles muy desiguales de aprendizaje, los estudios muestran que niños en situación de pobreza, indígenas, de zonas rurales o con discapacidad aprenden menos que sus pares que no tienen esas condiciones”.

Según con el informe “Los costos y la respuesta ante el Impacto de la pandemia de Covid-19 en el Sector educativo de América Latina y el Caribe, del Banco Mundial la situación es devastadora para toda la región. Las simulaciones indican que en América Latina y el Caribe, habrá un aumento del 20% en el indicador de pobreza de aprendizaje, es decir, habrán 7,6 millones más de niñas y niños «pobres de aprendizaje«. La cantidad de niños que no pueden leer textos simples al final de esta pandemia, aumentará de 51% a 62%, antes de esta crisis, Perú se encontraba en el medio de estos número con un 56% de niños con esta dificultad. 

El futuro de la educación: solucionar e innovar 

Para Claudia Mezones, el futuro de la educación no es volver a la presencialidad como si estos dos años no hubieran existido. Debemos  mejorar las deficiencias que se han hecho más visibles durante este tiempo. La innovación y la educación son propuestas complementarias. La educación virtual, al contrario de ser una debilidad, puede convertirse en una oportunidad de desarrollo.

«Ahora, mismo se está estudiando y planificando volver a las aulas en todos los niveles, con restricciones de aforo e infraestructura. Y algo muy interesante que se están planteando son los modelos híbridos de formación. Es decir, que no solo sean presenciales, quiere decir que los recursos virtuales se van a mantener. Hemos aprendido tanto que esto vamos a integrarlo en los procesos de enseñanza y aprendizaje presencial. Es decir, la educación virtual será un complemento importante como recurso para la enseñanza y aprendizaje tanto en profesores como estudiantes en todos los niveles», precisó Mezones.

Semi-presencialidad

Bayona, se refirió a las propuestas que ayudarían a mejorar el sistema educativo, para así poco a poco ir terminando con esta brecha educativa.

«Si se trata de empezar una semipresencialidad, la idea es que se empiece donde haya condiciones, pero que no se convierta en una exclusión. Esto, porque si se convierte en una exclusión donde unos pocos sí, y una gran mayoría no, estamos hablando de una educación que discrimina y no queremos eso, queremos una educación que incluya»

Asimismo, Bayona se refirió a que el estado tiene que garantizar que también la escuela pública tenga las condiciones para ir a una semipresencialidad. Así también, reafirmó su posición a favor de cerrar las brechas en la educación. 

«Los maestros no han sido vacunados todavía en su totalidad, no tenemos agua de calidad, no tenemos el internet, a diferencia de una escuela privada».

Infografía: Maria Gracia Ponce Zuloeta

El Decano de Colegio de Profesores de Piura, también hizo referencia a la necesidad de la presencia de un personal de psicología en cada escuela, para así atender a los niños que han perdido a su padre o a su madre. También para aquellos cuyos padres se han quedado sin trabajo y no saben cómo arreglársela porque no tiene un celular. Bayona afirma que frente a estas situaciones, los estudiantes «sienten que no tienen alternativa y a la escuela la ven como una presión en vez de un apoyo».

Infografía: Maria Gracia Ponce Zuloeta

Brechas a solucionar

Con la pandemia, ha quedado en evidencia que existen muchas brechas por solucionar en cuanto al sector educativo, no solo con respeto a la educación a distancia y a la infraestructura, sino también a la calidad de enseñanza y el aprendizaje que tienen los y las estudiantes en el país.

Ante este panorama, resulta de vital importancia tener lineamientos y un plan que pueda guiar al país hacia una reforma y mejora educativa. Así todos los peruanos y peruanas puedan recibir una educación de calidad.

Ante ello, se ha creado un Proyecto Educativo Nacional al 2036 (PEN 2036)a cargo del Consejo Nacional de Educación (CNE) y el Ministerio de Educación (Minedu) plantea como reto alcanzar la ciudadanía plena en los próximos 15 años. Esto, con el fin de que todas las personas, sin distinción alguna, puedan ejercer todos sus derechos.

¿Qué propósitos se deben cumplir a nivel país para lograr el objetivo?

Según la visión que tiene el proyecto es que, para 2036, en el Perú todos aprendamos y nos desarrollemos ejerciendo responsablemente nuestra libertad. Asimismo, que, podamos convivir y dialogar en una sociedad democrática, equitativa, igualitaria e inclusiva, que respeta la diversidad y asegura la sostenibilidad ambiental.

¿Qué se debe hacer para lograr una mejor educación hacia el 2036?

Para lograrlo, se debe cumplir, desde diferentes sectores, cuatro propósitos a nivel país:

  1. Asegurar que la educación en todas las etapas de la vida contribuya a construir una vida ciudadana.
  2. Lograr la inclusión y equidad con educación para todos y todas e igualdad de oportunidades.
  3. Asegurar que las personas alcancen una vida activa y emocionalmente saludable, promoviéndola desde los espacios educativos.
  4. Asegurar que la educación nos prepare para alcanzar la productividad, prosperidad, investigación y sostenibilidad.

Asimismo, el proyecto PEN 2036, resalta que se debe garantizar que las instituciones del sistema educativo cuenten con autonomía. Además que, se debe fortalecer el carácter público de la educación, así como la educación estatal gratuita y de calidad.

Otro punto que se debe tener en cuenta es trabajar para incrementar en forma sostenible el financiamiento público de la educación; el cual debe ser suficiente, eficiente y asignado de modo proporcional a las necesidades de las personas. Esto, con el fin de crear igualdad de oportunidades y fomentar el desarrollo de la ciencia y la innovación.

Finalmente, un eje importante que el proyecto también menciona es que para lograr la mejora educativa se debe hacer uso universal e intensivo de tecnologías digitales para potenciar la enseñanza y el aprendizaje. Así mismo, para mejorar la gestión y concertar las actividades al ritmo de progreso de cada estudiante.

Este último punto resulta clave para el contexto actual en que se encuentra el país, en que la educación a distancia ha ganado terreno debido a las restricciones preventivas debido a la pandemia del COVID-19.