En su deseo de realizar una amplia cobertura de la pandemia, muchos medios se han convertido en verdaderos depredadores de información.

Por estos días es común abrir Facebook, Twitter e Instagram y toparse con innumerables noticias sobre la pandemia de coronavirus COVID-19 y cómo está afectando el mundo conocido hasta hace poco. La prensa nacional e internacional se ha lanzado a la titánica tarea de mantener informada a la población a riesgo de afectar su propia salud, y esto, aunque admirable, tiene ciertos visos criticables.

En nuestro país, los medios han enfocado sus esfuerzos en producir contenido para sus plataformas digitales, espacios a los que gran parte de la población accede recurrentemente. No obstante, en su deseo de realizar una amplia cobertura de la pandemia, muchos medios han caído en excesos que los han convertido en verdaderos depredadores de información. Unos que, a la caza de primicias, producen avalanchas informativas cuyo común denominador es la falta de relevancia y calidad en su contenido.

Medios como Latina o ATV Noticias han dispuesto en Facebook la transmisión en tiempo real de varios de sus programas noticiosos. Sus principales protagonistas son reporteros que no respetan el distanciamiento de un metro entre ellos y sus entrevistados, y que incluso se embarcan en operativos nocturnos con personal de las fuerzas armadas y la policía sin un objetivo claro. Poco aportan noticieros en los que el irrespeto por las normas sanitarias resalta más que la información misma, la cual se basa en la búsqueda constante de ciudadanos a los que abordar e increpar por no cumplir con las medidas sanitarias que ni los propios periodistas cumplen.

La falta de criterio para seleccionar información también se evidencia en las notas publicadas a diario en muchos portales informativos. Hace unos días, medios como El Comercio y La República dieron espacio en sus páginas web para hablar de un documental que plantea que el COVID-19 se filtró de un laboratorio y que su origen fue “ocultado”. Este tipo de noticias, lejos de informar, contribuyen al alarmismo y la tensión ya existentes por causa de una enfermedad nueva y desconocida que ha afectado sobremanera la salud y la economía de la población mundial.

Pero los medios no solo aportan información irrelevante, sino que también brindan espacio a opiniones que, desde una posición privilegiada, se quejan de insignificancias mientras millones de peruanos sufren la crisis social y económica ocasionada por el Covid-19. Es el caso de la columna “Como pasar la cuarentena», publicada en el diario Perú 21 el pasado 29 de marzo, que fue criticada duramente en redes sociales por su contenido superfluo y discriminatorio.

Los medios de comunicación peruanos necesitan evaluar su desempeño en pos de ofrecer contenido de verdadera importancia. En un contexto en el que la ciudadanía necesita estar informada sobre el avance de la pandemia, poco aportan informaciones alarmistas, centradas en datos no comprobables o en banalidades que distan de la realidad que vive la mayor parte de la población.