El periodismo latinoamericano, tal como indica Pablo Linde en el seminario: ‘Aciertos y errores en la cobertura del COVID-19’, tuvo la posibilidad de cubrir la llegada y expansión de la pandemia en Sudamérica con mucha más información que los corresponsales europeos. Las noticias llegadas de Italia y España permitieron comprender la gravedad del asunto: no era una gripe más, la humanidad se enfrentaba al colapso de sus sistemas de salud y, en consecuencia, a la muerte de miles de personas. 

En este contexto, los medios digitales latinoamericanos asumieron esta realidad y centraron la mayoría de sus esfuerzos en cubrir los sucesos relacionados con el COVID-19. El periodismo en la web va a la vanguardia en lo que respecta a realizar de forma innovadora  la cobertura periodística, durante esta cuarentena no ha sido diferente.  

Medios como Elhilopodcast con “Vienen a morir”: el colapso de Guayaquilo Anfibia con sus numerosas crónicas y ensayos, han brindado la posibilidad de acceder a distintas historias, con diversos formatos y enfoques. El oyente puede acceder a los testimonios de aquellos que viven actualmente el caos en Ecuador o conocer, desde la narración en primera persona, la historia de una inmigrante en Nueva York, el nuevo foco de la pandemia. También existe el portal web Salud con lupa que es una plataforma digital de periodismo colaborativo dedicada a la salud pública en América Latina, en ella puedes encontrar el reportaje Desde Estados Unidos: un virus no distingue estatus migratorio

En el Perú, Ojo Público deja rezagado a los portales web de medios de comunicación tradicionales. Este equipo periodístico cuenta con diversas secciones y todas ellas han puesto como tema principal al COVID-19. En su cuenta de twitter publican con el hashtag #OjoAlDatoinformación relacionada al número de contagios y muertes tanto en el Perú como en Latinoamérica. La sección Ojo Biónico tiene como objetivo combatir la desinformación y en Edición Regional, sus corresponsales echan luz sobre temas que suelen pasar desapercibidos por los periodistas limeños, como el reportaje Indígenas y coronavirus: sentimos que el Estado nos abandonó. La investigación, sale a relucir en el reportaje Los grupos biotecnológicos detrás de los kits para Covid-19, en un trabajo colaborativo con periodistas de Ecuador y Brasil. Como última adición, han inaugurado el Diario de la cuarentena: las historias de todos

Ojo Público realiza un trabajo periodístico exhaustivo e innovador, alzándose como un referente en cuanto a iniciativas periodísticas, fiel a la declaración de intenciones que realizó Nelly Luna, fundadora de la plataforma, en su momento: “ser un laboratorio de innovación periodística que busque y conquiste a una audiencia capaz de desarrollar una mirada crítica de la sociedad”. 

No se puede ignorar en este panorama a las plataformas regionales o provinciales, que no suelen tener gran repercusión a nivel nacional pero son fuente de información relevante para los ciudadanos de sus localidades. Este tipo de portales presentan mayores falencias. Las noticias falsas tienden a tener más posibilidades de difundirse en estos medios debido a que la rigurosidad suele ser menor. Este es el caso del medio Prensa Chalaca TV que difundió en Facebook la historia de un supuesto caso de contagio cuando el «infectado» era un joven que atravesaba un ataque de pánico.  

Los medios digitales de alcance nacional e internacional representan una fuente de información rigurosa, diversificada e innovadora durante la pandemia que atraviesa nuestro continente. Pero, a la vez, la facilidad para generar, sin gasto ni fiscalización  alguna, una plataforma difusora de información puede facilitar la aparición de páginas periodísticas sumamente cuestionables, que no cumplen con los estándares mínimos de la labor periodística.  

Durante las últimas semanas de cuarentena el hashtag #PeriodistasASusCasas se ha convertido en tendencia en el Perú a través de twitter. Mientras la mayoría de usuarios de esta red social revaloriza la labor médica o reconoce la importancia del personal de limpieza, les pide a los hombres y mujeres de prensa que guarden silencio. Si se indaga un poco más, se cae en cuenta pronto que esta es una condena dirigida, principalmente, a la labor realizada por los canales de televisión. En este contexto, vale dirigir la mirada hacia lo que sucede en el mundo on line